FICHA TÉCNICA
INVERSIÓN: desde 93.000€ + iva
Canon de Entrada: 18.000€ + iva (incluido en la inversión)
Royalty de Explotación: 6% sobre ventas
Royalty de Publicidad: no hay
Tamaño del Local: desde 100 m2
Requisitos técnicos: sin necesidad de salida de humos ni acometidas de gas.
Población: 50.000 habitantes.
Mala Yegua propone una experiencia gastronómica contemporánea sin cocina tradicional, basada en la cocina de ensamblaje, el laterío de autor, el vermut artesanal y la coctelería de autor. Todo sucede alrededor de una barra protagonista, diseñada para vender y generar experiencia. No hay fuegos ni complejidad técnica, sino producto excepcional, procesos definidos y un ritual de servicio preciso. El resultado es un concepto premium accesible, elegante y emocional, que funciona igual para el aperitivo, el tardeo o la noche temprana.
Detrás de Mala Yegua está Antonio Sánchez Melchor, chef y empresario con trayectoria en alta restauración y dirección de Food & Beverage. Formado en cocinas de máxima exigencia como Akelarre y con experiencia en grandes operaciones, desarrolla este concepto desde una visión clara: la rentabilidad nace de la simplicidad bien ejecutada. Mala Yegua no es una idea teórica, sino un modelo validado en operación real, diseñado desde su origen para ser replicable, estandarizado y escalable en formato franquicia.
Mala Yegua no es autoempleo, es un negocio pensado para ser gestionado con datos. La ausencia de cocina pesada reduce inversión, personal especializado y mermas, permitiendo una operativa eficiente y predecible. El modelo se apoya en productos de alta rotación, una estructura de equipo ajustada y sistemas de control digitalizados. Con tickets medios de 20–25 €, costes contenidos y márgenes protegidos, el objetivo es un EBITDA cercano al 20 %, sostenible y controlable.
El crecimiento del vermut, el tardeo y el consumo social temprano responde a un cambio estructural en los hábitos, no a una moda. Mala Yegua se posiciona para liderar este espacio en ubicaciones urbanas estratégicas, antes de la saturación del mercado. La marca crece con criterio, buscando inversores alineados con una visión a largo plazo y mentalidad empresarial. Invertir en Mala Yegua es entrar en un concepto con identidad, método y números claros, diseñado para funcionar hoy y escalar mañana.


